«Forjadores de mitos de identidad».

Identidad Nacional Un camino tortuoso

Definir y encontrar la identidad nacional y racial de México, es más complicada que en muchas otras naciones. La formación solo parecida a varios ejemplos latinoamericanos, tienen una complejidad tal que se refleja en la tortuosa construcción de identidad nacional, inacabada siempre, pero además, contradictoria, diversa, con  explicaciones y formas que incluso chocan entre si.

La formación de lo que llamamos México, fue en grado sumo un experimento desafortunado por muchos motivos. La mezcla de las razas y culturas fue muy poco afortunada. No hubo acuerdos para la mezcla y cuando si, lo poco que se acordó fue traicionado por los invasores españoles. El poder religioso por desventura fue utilizado de manera infame para conferir a los  indígenas una condición de seres sombríos entes del demonio, incluso llegar al extremo de asignarles calidad de animales a su entender extranjero, seres sin alma y, dar argumentos para su sometimiento, tortura y ejecución. Si bien algunos frailes de manera excepcional y humana defendieron a los nativos.

En estos casi quinientos años de la llegada de Cortés a las costas mexicanas no ha habido un acto de desagravio para el holocausto sufrido por la población originaria de México. La población originaria de nuestro país fue, asesinada, ejecutada por santos oficios o autoridades civiles, marcada con hierros, exiliados a montañas selvas desiertos, barrancas y las zonas más inhóspitas inimaginables.

Ese es el problema de nuestro niñez nacional, la formación de este país tiene consigo un estigma no resuelto. La mayoría de los habitantes tenemos en mayor medida sangre indígena y otra parte española. Pero no nos terminamos de identificar ni con una ni con la otra. Somos racistas de nuestra parte indígena y xenófobos de nuestra sangre europea, así pues huérfanos por doble partida.

El Hispanismo en México es al menos en la actualidad muy poco popular casi una ofensa al sentido común. Se ha refugiado en las elites económicas, políticas y eclesiásticas, con un activismo de perfil bajo después de su derrota estrepitosa en su pretendida celebración de los 500 años de la llegada de Colón a América en 1992            

Los promestizaje, han sido los políticamente correctos con su lema conformista y ofensivo para las comunidades indígenas No hubo vencedores ni vencidos, si no la creación de un raza nueva. Soslayando y por tanto justificando el holocausto indiano

Por otro lado. Los indigenistas, algunos redentores otros rescatadores de pasados gloriosos desconectados de los herederos sanguíneos culturales y territoriales de las famas pasadas.      

Una opción ante el desamparo

Movimiento Confederado: El Ideario de restauración del mito ideal

El movimiento conocido como de mexicanidad aparece en la escena nacional, sobre todo política, a mediados del siglo XX aunque, según su ideólogo y fundador Rodolfo Nieva,  fue parte de un conocimiento guardado celosamente durante los 4 siglos después de la caída de Tenochtitlan. Llegado el momento este conocimiento se abrió, para que México “se quitara el yugo extranjero”. Una serie profecías cumplidas anunciaron la apertura de este conocimiento, sobre todo el descubrimiento de los supuestos restos de Cuauhtemoc, por la profesora Eulalia Guzmán en 1948. Juan Luna Cárdenas Un lingüista nahuatlato de Morelos y amigo de Nieva, influyó mucho en Nieva, para la formación de este movimiento. En 1957 Rodolfo Nieva fundó el movimiento mexicanista, o mexicayotl ahkomanalli después de una serie de pasos previos y de ir paulatinamente radicalizando sus posturas ideológicas y declararse indio. En 1959 funda El Movimiento Confederado Restaurador del Anahuac conocido como Movimiento de la mexicanidad. En 1965 funda el partido de la mexicanidad, que no alcanza a participar en las elecciones presidenciales de 1970 por la muerte misteriosa de Nieva en el año 1968 (5), en 1969 se edita el Mexicayotl al parecer obra póstuma de Rodolfo Nieva aunque con la firma autoral de su hermana Carmen Nieva Izcalotzin. El mexicayotl es el resumen de la ideología de  Rodolfo Nieva.

Una revisión de la historia de México, y en particular sobre las culturas prehispánicas y la cultura nahuatl como eje de esta. Hace de la cultura nahuatl mexica una  exaltación que raya en el delirio. Expone su rechazo a todo lo que sea extranjero en particular español y hace énfasis en la cualidad casi omnipresente de la cultura nahuatl en el mundo, haciendo notar que prácticamente todo avance tecnológico científico y cultural salió de Anahuac en una época remota. Pero sobre todo coloca el acento en poner al mestizo como un híbrido carente de valía. (6)

Esta apología delirante de los mexicanistas históricos sobre todo de su ideólogo y “fundador” si bien han sido un resorte que ha impulsado al ingreso a muchas personas maduras al movimiento, no lo ha sido así con los jóvenes y curiosamente tampoco a los indígenas. Eso si mediáticamente han sido muy efectivos, pero entonces con muy poca incidencia social.

El discurso de confrontación antieuropeo y sobretodo anticatólico y a veces antirreligioso les ha provocado más antipatías que simpatías. Contrario a una de sus razones básicas de existencia, la difusión de un mensaje y a la adhesión de más personas al movimiento, conversión cuasi religiosa a mi entender de un falso dilema “los malos mexicanos” y los “auténticos mexicanos” . Estos planteamientos radicales y maniqueos  los han ido orillando a una auto-marginación,  pésimo para sus fines de difusores. Ocuparon gran parte de su activismo para la confrontación más que a una propuesta concreta clara y operativa.

Insertos como todos los demás mexicanos a la vida moderna y todas sus ventajas,  muchos proponen y a veces exigen una regresión a modos de vida antiguos, ante lo cual se les ve como incongruentes y por ello más inaccesibles.

Las rencillas entre los líderes históricos han sido un lastre que llevan consigo, como consecuencia directa a la elaboración constante de liderazgos mesiánicos y organizaciones a veces muy horizontales en su base,  pero siempre con un liderazgo cuasi totalitario.

Lo que impulsa a su vez es una constante fragmentación, ya que al seno de un grupo se margina la disidencia y la crítica impulsando a que los mandos medios sean expulsados y entonces a su vez conformen las más de las veces reproducciones idénticas, en nuevos grupos u organizaciones.

Lo que conlleva a un contrasentido en cuanto a una de sus obsesiones  “la Unidad” es decir si sus liderazgos son mesiánicos y totalitarios por lo tanto promueven una visión maniquea, donde cada grupo y en particular cada líder tiene la verdad y por lo tanto los demás no tienen la verdad y viven en el error, entonces la unidad por definición es inoperante e imposible.

Su obsesión xenófoba  merece un análisis profundo, por que en buena medida basado en atrocidades injustificables realizadas por los invasores,  no da mucho  margen para la trascender el odio y el resentimiento.  Gastamos gran parte de nuestro tiempo e impulso en criticar lo extranjero e incluso se vuelve una justificación para nuestros vicios e incapacidades arguyendo que es la sangre europea o nuestro gen occidental lo que nos impulsa a realizar  dichos comportamientos.

Esta constante de los primeros años del movimiento se fue alterando con la llegada de una  oleada de nuevos paradigmas a partir de la década de los 80s. Entre ellos el impulso de una corriente global llamada New Age. Que si bien aportaba a la visión mexicanista una frescura y apertura, orientaba este impulso a otra fantasía,  la milenarista.

 A mas que está diluía los reclamos revisionistas de los mexicanistas radicales, que si bien eran exagerados al menos ponían a debate la formación anómala de nuestra nación y ubicaban parte de los males que aquejan a México. A saber, la exclusión y la ignominia contra los originales de estas tierras.

Por otro lado esta vertiente cosmopolita fue logrando apoderarse para el osufructo de costumbres y conocimientos ancestrales y llevados al seno de su origen las clases medias acomodadas. Asi pues los temazcales fueron reconvenidos en spas y toda suerte de terapias tradicionales devinieron en modas  alternativas de clase.

Sin embargo el gran hallazgo y realmente en gran acontecimiento de esa década fue la inclusión o la fusión diría yo de la mexicanidad y la danza de concheros. O la ampliación del concepto mexicanista que veía en la lengua y la filosofía sus bases y no tomaba la danza en cuenta.

 LA DANZA

La danza ha venido a darle una base social sólida al movimiento de la mexicanidad, sobre todo de jóvenes, ha venido a fortalecer la necesidad de activismo y ritualismo de la que la retorica mexicanista carece. A pesar de que la mayoría de los grupos de danza no tiene una formación teórica como el movimiento confederado, tiene eso si una incidencia mas tangible en las comunidades donde se asienta y logra una empatía de reconocerse. El movimiento corporal y el canto son herramientas que han sido fundamentales para la realización de una consciencia social desde la época prehispánica, mantenida férreamente por los concheros y ahora recreada y en constante evolución por los grupos nuevos de danza de mexicanidad o culturales        

Los concheros Forjadores de mitos de sobrevivencia

Los concheros contrario a lo que suelen decir muchos danzantes mexicanistas, no son recientes “invento contemporáneo” dicen. Gabriel Mohedano, y Vázquez Santana1 han podido  documentar la existencia de organizada de danzantes en la zona del Bajío, Querétaro y Guanajuato a mediados del siglo XIX. Bajo denominación diferente. Aunque dichos y relatos de danzantes nos remiten mucho más atrás. Y testimonios del siglo XVII hablan de danzantes con penachos en la zona de Michoacán. 2                             

A finales del siglo XIX Jesús Gutiérrez fundó la primera Mesa de danza de la tradición conchera denominada entonces como danza de conquista, en la ciudad de México 4. A principios de la década de los cuarenta del siglo XX una parte de estos grupos abrazan el nativismo azteca,  parte de un nacionalismo idealizado impulsado por el gobierno, donde lo azteca resumía a la cultura prehispánica de una manera ligera.

Miguel Ángel Mendoza junto con el Jefe conchero Andrés Segura convocan el 13 de agosto de 1982 a danzantes y mexicanistas para honrar a Cuauhtemoc en el Zócalo de la Ciudad. Después de un conato de violencia provocado por la reticencia de las autoridades a que la danza se llevara a cabo los danzantes pudieron hacer su rito. Este evento a quedado grabado en el imaginario de los danzantes como un acto heroico e hito fundacional de lo que sería el naciente movimiento de danza que combinaría la coreografía conchera y el discurso de la mexicanidad.

A partir de este evento la danza en el Zócalo fue tomando espacio cada vez mas regular, con ceremonias o con la chimaliada o danza de difusión.. Comienzan a usar términos como “danza mexica” y “chitontequiza”, así mismo comienzan a ser parte de las ceremonias culturales sobre todo del Cemanahuac que antes no tenían danza.

En 1989 comienza el primer ensayo regular y por vocación “callejero” de danza del Zócalo. El éxito del nuevo modelo impulsado por este grupo llamado Ollín Ayacaxtli se ha visto reflejado en la expansión del modelo de “ensayo” rito cotidiano, celebración de Aniversario, vestimenta predominantemente de manta, pintura facial, etc. Antes de este los grupos danza eran concheros o los incipientes grupos de difusión que de todos modos estaban inmersos en los grupos de tradición y buscaban formarse independientes.

 El eclipse de 1991 fue un evento astronómico  que causó un gran revuelo y acercó a mucha gente a buscar la identidad en las tradiciones prehispánicas, pero sin duda la contra-celebración de los quinientos años de la llegada de los españoles a América forjó y disparó el movimiento de nuevos grupos, las Jornadas de Paz y Dignidad (una caminata de Alaska y la Patagónia a Teotihuacan) trajo consigo un impulso nativo y revisionista muy influyente al grado que muchos grupos renuentes a los cantos católicos concheros adoptaron los cantos nativos sobre todo lakotas para sus ceremonias.

El levantamiento zapatista vino a poner el acento en la problemática indígena y la politización e ingreso de nuevos danzantes, más atentos a los movimientos sociales. Uno tras otro los acontecimientos iban forjando cada vez mas un movimiento rico diverso y fresco a pesar del discurso retórico, todavía xenófobo y racista.

Anahuacas postmodernos

Los grupos de danzantes de inspiración prehispánica autodenominados culturales, anahuacas, mexicas, guerreros, y conocidos también como mexicatihuis, Han sido una expresión fresca y novedosa de esa necesidad de busca de identidad en el componente cultural, racial y espiritual indígena.

Estos grupos así mismo nunca ajenos a las modas globalizantes, han surgido y se han movido a la par de expresiones culturales globales, el materialismo dialéctico muy en boga en la mitad del siglo XX, expresado en la obsesión cientificista de los mexicanistas históricos: “Aquí no hubo religión, hubo ciencia” dicen. En los noventas el auge delirante de la New age, que invitaba a que todas las tradiciones espirituales ancestrales de todo el mundo se fusionaran en una, que estaban llamadas a eso. Así pues danzantes mexicas  de turbante en Asrams, Tibetanos-mexicas en Teotihuacan o buscando en un volcán o en las campanas de la catedral metropolitana el despertar nacional. Incluso el milenarismo ajeno a las cuentas mesoamericanas fue una ola de nuevos derroteros rumbo al cercano 2000, donde se forzaba a coincidir las cuentas autóctonas, por ejemplo, el inicio del Sexto Sol, con la entrada del segundo milenio de la era cristiana.

La mayoría de estos grupos genuinamente constituidos de una necesidad de identidad autóctona han sabido brincar estos derroteros temporales o han nacido con otros objetivos y desde otros puntos de referencia. Y cuando digo que se han movido a la par de estas modas es que si bien se inspiran o se nutren de estas, las estructuras de organización y cohesión de estos grupos es un tanto ajena a estas modas, esas estructuras de organización aprendidas y/o replicadas de los llamados concheros y de las formas familiares y sociales que en México prevalecen y permean a los grupos y dan otro sentido. Un poco del México profundo propuesto por Bonfil Batalla se manifiesta allí.

Los grupos que se han mantenido tienen una base social más o menos sólida y estable, y son menos mediáticos y más reales, con su quehacer constante y cotidiano, en los parques y plazas públicas. El éxito de estos grupos es su vocación “vivencial” de la identidad contrario, a los teóricos del movimiento confederado de la mexicanidad o los  mercadotécnicos mexicanistas new age, los grupos nuevos abren una posibilidad de enganchar a otros muchos a la danza, atractivo del que carecen los danzantes tradicionales conocidos como concheros, por su sesgo católico y conservador.

El brinco hacia atrás, la restauración conchera.

Los grupos mexicanistas de danza han reorientado su discurso a una moderación necesaria para seguir incidiendo socialmente y el anticoncherismo y anticatolicismo ha ido moderándose. Por otro lado el énfasis en lo mexica también se diversificó al grado que muchos de estos se nombran ahora anahuacas, ampliando en el espacio y en el tiempo su reminiscencia. Uno tras otro de los muchos grupos  mexicanistas duros han ido dando un giro hacia la tradición conchera. Resulta incompresible que grupos anticoncheros y anticatólicos, ahora abracen la conchería de manera tan apasionada como la desdeñaban.    

Más aun cuando el poder de estos  grupos para atraer nuevos danzantes es singular, exitoso comparado con la poca capacidad de los grupos tradicionales de concheros tienen  para sumar nuevos danzantes por el método tradicional de compadrazgos, herencia sanguínea y un catolicismo acendrado. A estas alturas de una sociedad secular, como la nuestra, un grupo tradicional conchero a primera vista para un estudiante universitario por ejemplo, se antoja anticuado, obsoleto y “mocho” sin embargo una vez que ese universitario ve un grupo de danzante cultural o de mexicanidad, ve en él una referencia de identidad y de legítima expresión de su cultura, una vez enganchado poco a poco volteará hacia los concheros y muy probablemente como así sucede, terminará cantando alabanzas católicas y danzando en atrios de iglesias.                        

     Los concheros durante siglos han logrado adaptarse a las circunstancias históricas de cada momento. De ahí su capacidad de mutación que le permite siempre ser actual, así pues ha ido asimilando lo “cultural” y lo mexicanista incluso antes dela aparición del Movimiento Confederado pero ¿Y los grupos culturales?

El panorama se estrecha en la medida en que se vuelven cada vez menos capaces de ofrecer algo más allá de  un discurso retórico y a veces un resentimiento compresible por las atrocidades que vinieron a hacer hace 500 años los europeos, comprensible si, pero lastre si no se va más allá de la fantasía restauradora.

Comparados estos grupos de danza con el movimiento confederado son alternativa viable y muy afortunados pero Y?

Un momento de definiciones (renovarse y redefinirse) 

Quizás no lo perciban, pero estos nuevos grupos hacen mucho por su comunidad, a pesar de todas sus carencias, logran distraer a tantos jóvenes de ocios y vicios y los encaminan a la danza, el solo hecho de los beneficios de una actividad física como la danza vale la pena para las comunidades donde se asientan. A pesar del discurso de confrontación contra “lo occidental” a veces rayando en lo xenófobo, son generalmente pacíficos y tolerantes.

Logran que muchos jóvenes se sientan orgullosos de sus facciones y sus herencias culturales de sus lenguas y sus tradiciones, dan un impulso a la autonomía cultural tan necesaria.

En fin sus posibilidades son extraordinarias. Si la dispersión cediera un poco ante las coincidencias y las necesidades comunes. Las restricciones en las zonas arqueológicas para llevar a cabo ceremonias serían mandadas a los archivos muertos de los burócratas del INAH y ni un agujero en templos ancestrales sería una posibilidad latente para espectáculos de luces fatuas, ni Eltons Jones ni Placidos Domingos tendrían primicias para cantar sus mantras de raitigs y mercadotecnia, mientras sahumadores y huehuets son confiscados como si fuesen artefactos explosivos.

La grandielocuencia debe ceder ante lo sencillo,  ante la fraternidad, el cariño, la amistad, la compresión, la tolerancia. No necesitamos tantos nuevos mitos mesiánicos para que los lideres de nuestro movimiento sigan siendo valiosos, no necesitamos inventarnos un linaje, ni supuestas secretos debelados solo a los iniciados, mitos que luego nos escupen en nuestro propio rostro. Debemos confiar más en nosotros, en el grupo de al lado, en los que usan plumas en los que no, en los que danzan en teatros, en los que danzan en la calle, en los que danzan con conchas, en los que no. Confiar más en los concheros y los mexicas. más que en autoridades eclesiásticas y civiles. Menos mitos más identidad.

¿QUE HACER?

1 Redes: La obsesión de la unidad que borra la diversidad, se debe de encausar por la formación una o en su defecto de varias redes de apoyo comunicación e intercambio, preservando la integridad y autonomía de cada grupo.

2 Modelos de comunicación dinámicos modernos y tradicionales al mismo tiempo,  abiertos y plurales, incluyentes. Revistas, internet, consejos y encuentros tradicionales.  

3 Detectar puntos de referencia común para aliarse en estos, identidad indígena, espiritualidad, ecología.

4 Encuentros teóricos, consejos, congresos, ciclos de conferencias, foros etc. Lúdicos y culturales: encuentros de artes, deportes, juegos y convivencias   

5 Elaboración no de reglas intergrupales sino de un ideario consensuado del danzante  

6 Generar espacios neutrales intergrupales de convivencia, de debate, de intercambio, de prácticas, talleres etc.

7 Generar mecanismos para responder colectivamente y consensuada contra ataques de las autoridades contra cualquiera de los grupos.

8 generar una liturgia consensuada al menos en los grupos que lo consideren conveniente (propuesta idea de Izcoatl de Citlalmina) para las ceremonias diversas.  

Solo estando dispuesto a poner al debate nuestras juicios y convicciones podremos reafirmarlos o encontrar nuevos y mejores causas.

He visto que cada que vemos algo diferente a lo nuestro decimos eso está mal, así no es, el otro al vernos dirá eso esta mal, así no es. Y cada quien dirá lo mismo de los otros. Cambiemos el paradigma preguntemos al otro por que lo hace de ese modo, intercambiemos puntos de vista, respetémonos  y aceptémonos. Lo nuestro se enriquecerá.

La propuesta que se me quedó en el tintero.

En al año 2006 se realizó el primero congreso de la Danza Tradicional del Anahuac. Con un éxito relativo, el congreso se planteó generar mecanismos de análisis y propuestas concretas con miras a formar a la formación una organización eficaz para cohesionar (en la medida de lo posible) grupos de danza y formar un frente común de trabajo y de alternativa ante los agravios de los diferentes gobiernos.

Yo tenia una propuesta a la llegada del segundo congreso 2007, por cuestiones que no viene al caso enumerar, no pude ponerlas a consideración de la organización del segundo congreso.

La formación  de 3 mecanismos independientes unos de otros pero al mismo tiempo que apoyaran.

1 Asociación civil que  tuviera como objetivo exclusivo ser la palanca legar para apoyar las otras dos

2 un consejo. Conformado por representantes de cada grupo o calpulli. Cuyo fin primordial (quizás especifico en un primer momento) de tratar temas que conciernen a los grupos adheridos, agresiones de autoridades, por ejemplo, sin pronunciarse ni impulsar injerencia alguna en la vida interna de cada grupo.

3 un espacio para el trabajo de difusión de la danza: realización de materiales diversos, revista, cds, libros y actividades como foros, conferencias, talleres etc.

Proponía así  mismo  la realización de un ideario consensuado del danzante, no un reglamento.

Establecer unas cuantas ceremonias comunes para promover la convivencia colectiva plural y diversa que es la danza:

23 de febrero nat de Cuauhtemoc

13 de agosto. Defensa heroica de Mexico Tenochtitlan

12 de octubre

1 y 2 de noviembre

12 de diciembre.

 1.Teodoro Sánchez es  uno de los estos personajes fundadores o más diría cohesionador de otra tradición mas bien (al parecer) dispersa, Vázquez  Santa Ana (II: 255-259) establece que en un documento de 1840, un Ignacio Teodoro Sánchez declara  que habiéndose presentado ante el “General Mayor” al que  “presentándole mis derechos y mis títulos de Conquistador” en el mismo dice que hay  documentos que lo avalan y que dichos documentos y que  “quedan otros títulos en nuestra matriz antigua Xilotepec”.

El linaje de los Sánchez es también mencionado por Mohedano (1984:7) según un documento que transcribe de 1930 y que alude a la batalla de Sangremal, también Cisneros nos dice que:

…Según un documento del 12 de diciembre de 1930; en donde se aluden fechas del siglo XVI y se narra acerca de las actividades de danza de este grupo    

se entiende se refiere  al mismo documento que cita Mohedano y cuando dice a este grupo se refiera  al familia Sánchez

Sus descendientes: los hermanos Ignacio, Manuel, Hilario Sánchez, la señora Petra Rivera Balvina Sánchez  Gómez, de Tequisquiapan Sánchez de Hernández, Cruz Hernández

 Otro de los personajes importantes y contemporáneos a Teodoro Sánchez es sin lugar a dudas Atilano Aguilar. Cisneros Velásquez citando a   Valentín Frías quien se avocó a dar cuenta de las tradiciones queretanas a finales del siglo XIX en su obra Leyendas y Tradiciones de Querétaro nos dice:

 “Las mesas de los Aguilar. Reconocen su tronco común proveniente de don Atilano Aguilar casado con Tiburcia Trejo del cual habla don Valentín Frías en su obra Leyendas y tradiciones de Querétaro aporta datos donde es reconocido en 1872 como cacique general de danzas”.

2 Mohedano Gabriel cita a fray Alonso de Rea 1640 en Michoacán y de Sigüenza Y Góngora en Querétaro 1680  “La danza de los concheros de Querétaro” Revista Universidad números 23/24 Agosto/noviembre, Director Juan Antonio Isla Estrada, Queretaro Universidad de Querétaro (1984:5-6)

3 Hay bastantes testimonios y documentos que hablan de la batalla de San Gremal como mito fundacional no solo de la danza sino de la ciudad de Querétaro. Sin embargo estos documentos fueron escritos en épocas muy posteriores a la supuesta batalla, David Charles Wright Carr en una ponencia llamada “Tradiciones orales, manuscritos e historiografía Versiones indígenas de la conquista y colonizaciones del bajío” (Ed. Digital, Guanajuato, Centro de Investigaciones Humanísticas, Universidad de Guanajuato  2005)

 Nos pone en evidencia todas las inconsistencias de estas versiones.

        El siglo XVI es una de las etapas más oscuras y polémicas en la historiografía  guanajuatense. En el contexto general de la invasión europea del centro de México, esta etapa vio la expansión de varios grupos indígenas sedentarios, de filiación mesoamericana, hacia los territorios nómadas en el Bajío y otras regiones de los actuales estados de Guanajuato y Querétaro, así como la penetración de clérigos, militares, empresarios y colonos españoles.   (Wright 2005 pag. 2) 

Ante la escasez de  documentos procedentes del periodo de referencia, los historiadores, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, han recurrido a fuentes documentales escritas décadas o siglos después de los hechos. Estos textos son valiosos, pero exigen un tratamiento crítico adecuado (…) muchos de los hechos descritos en las fuentes más tardías no se encuentran en los documentos más tempranos. (iblid.)  

4 De la Peña Martínez Francisco. Los Hijos del Sexto Sol. Un estudio etnopsicoanalítico del movimiento de la Mexicanidad   Serie Antropología social Instituto Nacional de Antropología e Historia. México 2002 (pag 55). Sin embargo Manual Luna sostiene a martha stone que antes que Jesús Gutiérrez fue levantado aquí el estandarte que el revoleó y que fue primero de su esposa  Esther Becerra, el abuelo de Esther  don maximino Telles en el año 1873 levantó su estandarte y puso su mesa en la calle de Mina, incluso Manuel Luna descalifica a Jesús Gutierres por aver transgredido una de las reglas de la danza y era que nadie podía infringir, que era el reglamento de las fronteras, que prohibía conquistar o llegar a un lugar con un grupo asentado para establecer una nueva  mesa.

“Jesús Gutierrez lo levantó (su estandarte) aquí en 1887. Eso fue cuatro años después de que Maximino Téllez, el abuelo de Ester levantó su bandera” (stone 197) 

5 sobre el movimiento confederado restaurador del Anahuac hay varios estudios: Iwanska  Alicia The truth of others. An essay on nativistc intellectuals in México contemporáneo. Skman publisching Co. Cambridge. 1977  Friendlander Judith  Ser  indio en Hueyapan, Mexico FCE. 1977 y Odena Güemes, Lina Movimiento confederado Restaurados de la cultura de Anahuac, México, Cuadernos de La Casa Chata 97, Cisina, 1984. En Busca de la Mexicanidad” En Guillermo Bonfin Batalla (comp.), Nuevas Identidades Culturales de México, México, Ed. Grijalbo-CNCA. 1993.

Y De la Peña Martínez Francisco. Los Hijos del Sexto Sol. Un estudio etnopsicoanalítico del movimiento de la Mexicanidad   Serie Antropología social Instituto Nacional de Antropología e Historia. México 2002.         

6. Mexicayotl. Filosofía Nahuatl, Izcalotzin, Zepayehuatzin (María del Carmen Nieva) Ediciones Neizkalotzin 1991  

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